Atrasados socialmente, atrasados económicamente y también
atrasados tecnológicamente, esta es la triste realidad de los países que se
encuentran atados a algo tan penoso como es el tercer mundo. Estos días, en los
que la informática es una herramienta indispensable para los negocios
mundiales, es evidente el aislamiento de estos países ya que su pobreza
económica conlleva a una brecha tecnológica enorme. La globalización está en la
tecnología, la tecnología está en el dinero, y el dinero está en la economía.
Si la economía es deplorable, entonces la tecnología también lo será.
Honduras, en nuestro caso, no es un país pobre porque no hay
dinero, es pobre porque hay corrupción y pobreza en la mente. Aquí, como sucede
con la educación, los “dueños del país” no dan cabida al pueblo para que este
tenga contacto con la tecnología de información, quienes tienen contacto con
dicha tecnología (y no es un contacto tan puro que se diga) es porque lo han
hecho a partir de inversiones personales. Algo que caracteriza a nuestra
población, una triste pero cierta realidad, es nuestra cerrada y necia mente,
gracias a ella nuestro desarrollo social, político y económico es prácticamente
nulo.
Un pueblo globalizado en casi su totalidad es un pueblo
capaz de darse a conocer en el mundo. Quienes nos “gobiernan” se esfuerzan por
mantenernos en este oscurantismo para así seguir aprovechándose de nuestra
ignorancia y necedad. Nosotros como cualquier otro país del mundo, tenemos
derecho a tener contacto con lo último en tecnología. Es tan grave la situación
que un alto porcentaje de personas ciudadanas de Honduras no saben ni siquiera encender
una computadora, hay quienes ni saben que es eso.
Es indispensable que nosotros busquemos por nuestros propios
medios enriquecer nuestra mente, actualizarnos, modernizarnos y salir de este
oscurantismo e ignorancia provocados por nuestra propia necedad más que por la
inteligencia mal empleada de nuestros “distinguidos gobernantes”. Busquemos que
las personas a nuestro alrededor pierdan el temor a tocar un aparato
electrónico, a que pierdan el miedo a encender y apagar una computadora, que le
tomen la gracia a la tecnología y aprendan a vivir con ella, que se
familiaricen con el internet y la telefonía celular, que aprovechen estos conocimientos
y logren de a poco sacar adelante al país.

























